Tablao Flamenco en Sevilla y Museo del Arte Flamenco

“La idea del museo del flamenco surgió del mismo espectáculo, ya que siempre hemos tenido muchos artistas que han ido yendo y viniendo y, de alguna manera, queríamos tener un recuerdo de ellos. Así, todo lo que hay dentro de este pequeño museo ha sido donado por artistas que han pasado por esta casa”, afirma Salvador Carrasco, gerente del tablao flamenco en Sevilla El Palacio Andaluz.

Y así es como nació nuestro Museo del Arte Flamenco. Divididos en diferentes partes, se hace un recorrido que va desde el baile clásico español, hasta los rincones de cada artista, pasando por un tributo al arte ecuestre y a la Feria de Sevilla.

Los trajes que se encuentran en las vitrinas de exposición han sido usados por nuestros artistas durante años, hasta que se han confeccionado otros y se han renovado. Hay muestras de diferentes colores y tejidos, así como talles, sobre todo los que usan nuestras bailaoras para dar vida a Carmen, el momento de nuestro espectáculo flamenco en el que se hace un homenaje al clásico español (con música realizada especialmente para nosotros).

Tributo al cante flamenco

A continuación, pasamos al cante, con Angelita Dorado, una de las primeras artistas que se inició en nuestro tablao flamenco, con una voz inconfundible que hacía temblar las tablas.

También vemos a “El Moli”, marido de La Toná (una gran bailaora), y a José Guerrero “El Tremendo”, un trianero que ha colaborado con grandes del flamenco, como Manolo Marín o Juan Reina, y ha compartido cartel con Manolo Sanlúcar o Pepe “Habichuela” en numerosos festivales.

El baile, esencia del arte flamenco

De ahí, nos vamos a la parte del baile, en el que hay un espacio dedicado a María de Amaro, una bailaora que comenzó a bailar en El Palacio Andaluz y que actualmente sigue formando parte del elenco de artistas diarios.

Otra de las artistas que se destacan es la conocida como “La Chimi” (Lakshmi Basile). La historia de esta bailaora californiana es muy curiosa, ya que con 6 años comenzó a bailar en un grupo al que pertenecían sus padres, pero que nada tenía que ver con el flamenco: Electrocarpathians.

Sin embargo, su interés por la danza le hace estudiarla en el San Diego School of Creative and Performing Arts, hasta la secundaria. Es aquí cuando conecta con el ambiente flamenco de la ciudad y donde si interés por este arte no hace más que crecer. Se traslada a España con 20 años para realizar estudios de flamenco y comienza a trabajar en diferentes tablaos junto a grandes artistas, como “La Toná”, Carmen Ledesma, la familia Amaya o Manuel Molina.

En 2004 comienza a actuar como solista en El Palacio Andaluz. ¿Y su nombre artístico? Pues muy sencillo, es la pronunciación flamenca y contracción de su propio nombre.

Otra artista que ya venimos nombrando y que cuenta con una amplia y reconocida trayectoria artística es Anunciación Rueda, más conocida como “La Toná”. Está considerada como una artista creadora de nuevos estilos dentro del flamenco moderno, tanto es así que en nuestro tablao ha sido la directora artística y coreógrafa de Carmen, la parte de nuestro espectáculo dedicada a esta obra de George Bizet.

Otra de las bailaoras más veteranas es Gloria Brenes. Hija del cantaor flamenco “El Niño de San Lorenzo”, ha cursado estudios en diversas academias y con los mejores maestros de clásico español y flamenco.

Además, ha participado en programas de televisión (“La Puerta del Duende”) y realizado giras por toda Europa y Japón. Su devoción por el flamenco es tal, que actualmente sigue ligada a nuestro tablao, siendo la encargada de Inside Flamenco, nuestro proyecto cultural para la difusión de este arte en todas sus vertientes.

Y llegamos a nuestro bailaor principal y director artístico actual de los espectáculos que se llevan a cabo a diario en El Palacio Andaluz: Emilio Ramírez “El Duende”.

Emilio empieza su afición por el baile a los 4 años y a los 12 comienza a recibir clases en la escuela de las hermanas Villaú, de Alcalá de Guadaíra, famosa por ser cuna de varios bailaores muy conocidos. Esta trayectoria siguió completándose con maestros como Manolo Marín, Farruco y Antonio Canales, entre otros.

Ha recorrido medio mundo actuando en espectáculos y festivales de flamenco, incluido el City Center de Nueva York. Desde 2007, su historia como bailaor flamenco se encuentra ligada a nuestro tablao.

Acabamos este recorrido por algunos de los bailaores con Rocío Palacios. Desde joven estuvo recibiendo clases de baile clásico español y flamenco en la academia de Matilde Corral y José Galván. También ha participado en varios festivales flamencos tanto a nivel nacional como en salas de fiesta y festivales de danza a nivel internacional por todo el mundo: Kuwait, Qatar, Polonia y República Checa, entre otros.

Estuvo bailando sobre las tablas de El Palacio Andaluz y en la actualidad, se dedica únicamente a la enseñanza en su academia.

La guitarra, acompañamiento imprescindible en el flamenco

En nuestro Museo del Arte Flamenco, que se encuentra en la sala Museo, encontrarás, además de un recorrido por los artistas, pequeñas pinceladas flamencas, como la mención a la guitarra flamenca.

En España existe una variante muy extendida, similar a la guitarra clásica, conocida como guitarra de flamenco o guitarra flamenca. Su sonido varía por una construcción ligeramente distinta, con el uso de distintos tipos de madera.

Esto hace que la guitarra flamenca tenga un sonido más percusivo, ya que su caja es un poco más estrecha y, generalmente, las cuerdas están más cerca del diapasón.

La guitarra flamenca tiene menos sonoridad, aunque su sonido es más “brillante” y, su ejecución, más fácil y rápida. Además, suele llevar debajo de la roseta (el agujero), un guardapúas, golpeador o protector (a veces también uno superior), para evitar que los rasgueos y golpes que se dan en la tapa armónica, tan típicos en el flamenco, afecten a la madera.

Uno de los grandes guitarristas que han pasado por nuestro tablao flamenco en Sevilla es Manuel Vega, “El Pati”. Este sevillano proviene del seno de una familia de artistas, entre ellos su padre, “El Pati de Triana”.

Ha acompañado con su guitarra y su arte a grandes artistas, de la talla de Rancapino y Farruquito, así como ha colaborado en la grabación de discos.

Representación del vino y arte ecuestre

La bodega andaluza y el arte ecuestre tienen también su representación en el museo de nuestro tablao flamenco en Sevilla.

Gracias a los objetos, cedidos por cortesía por los hermanos Peralta Pineda, el que venga a visitarnos puede ver diferentes utensilios de marcar ganado, una silla vaquera, bocados y varios sombreros, utilizados por los rejoneadores citados.

En el Arte del Vino, encontramos una muestra de una de las bodegas más famosas de Andalucía: “Bodegas González Byass”, del marco de vinos de Jerez de la Frontera (Cádiz).

Los vinos de Jerez son el resultado de la impronta dejada en esta tierra por culturas muy diversas y, a veces, de orígenes muy lejanos. Civilizaciones distintas que han ido sedimentando su aportación a un producto que es, por encima de todo, cultural.

Además, el vino de Jerez está muy asociado al flamenco, por eso hemos tenemos una representación de la bodega andaluza, con objetos que nos cedieron la marca Tío Pepe, con sus chaquetillas rojas tan icónicas.

Tablao flamenco en Sevilla: tradición, cultura y arte

El Museo del Arte Flamenco se encuentra al lado de la sala en la que se llevan a cabo los espectáculos flamencos diarios, dentro del antiguo pabellón Cruzcampo. La sala Flamenca está diseñada como un gran teatro, sin columnas intermedias, lo que hace que desde cualquier lugar se pueda ver a los artistas.

“Mi idea era que se pudieran apreciar los pies de los bailaores desde cualquier asiento de nuestro tablao, ya que consideramos esencial que todos disfruten del zapateado, una de las insignias del flamenco”, explica Salvador Carrasco. Además, se ha mantenido el azulejo de la sala, original del pabellón.

El escenario cuenta una decoración que recuerda a una casa típica o cortijo andaluz, con persianas de esparto, ventanas de palillería y rejas sevillanas, usadas en los balcones, que aún se pueden ver hoy en día en muchas fachadas.

Todo esto evoca a los antiguos cafés cantantes de la época, en los que los visitantes podían ir a ver un espectáculo flamenco mientras se deleitaban con una cena. Una experiencia flamenca única en Sevilla que ¡no puedes perderte!

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