El martinete, un cante matriz del flamenco

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El martinete es uno de los cantes matrices del flamenco y está considerado como una modalidad de la toná. Aunque su origen es incierto, la mayoría de estudiosos lo sitúan en las fraguas de Jerez, Cádiz y Triana (Sevilla), lugares en los que solían trabajar los gitanos andaluces, quienes comenzaron a gestar estos cantes.

Considerado una modalidad de la toná, el martinete se interpreta sin guitarra, ‘a palo seco’, aunque a veces sí se acompaña con los sonidos que recuerdan a los propios de una fragua, golpeando algo de metal.

De hecho, la denominación de este cante hace alusión al martillo con el que trabajaban los herreros o los fuelles gemelos que se utilizan en las fraguas que se llaman martinetes.

Se trata de un cante con copla, de cuatro versos de ocho sílabas. Sus letras se caracterizan por tener un contenido triste y un tono monocorde. Se inicia con un onomatopéyico ‘tran-tran’, que recuerda el sonido del martillo sobre el yunque, y finaliza con largos ‘quejíos’.

El martinete, junto con la soleá, seguiriya o tonás, están considerados como “cantes grandes” del flamenco y estilos que sostienen el árbol de este género artístico.

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Historia del martinete

Como ya hemos indicado, el martinete deriva de las tonás que los gitanos entonaban en las fraguas, mientras esperaban que el hierro se calentara al fuego, pero sobre todo tras terminar el trabajo en los ratos de ocio que pasaban en las tabernas.

Fue a partir del Concurso de Cante Jondo, que se celebró en Granada en 1922, cuando este palo flamenco se puso en valor. En este evento se incluyó al martinete junto con las carceleras como cantes a interpretar y, a partir de ahí, este estilo pasó a formar parte del repertorio de los cantaores profesionales.

Tras esto, Manuel Centeno lo introdujo en la saeta, de ahí la saeta por martinetes. Por su parte, José Blas Vega, en la presentación de la Magna Antología del Flamenco, agrupa al martinete en tres escuelas: Jerez, el Puerto de Santa María y Triana. Es en este barrio sevillano, donde tuvo lugar la mejor tradición y especialización de estos cantes, gracias a las fraguas gitanas de los Caganchos, los Pelaos y los Puyas, cuyo heredero directo fue Pepe el Culata.

Tipos de martinetes

Como ocurre con otros estilos de este género artístico, el martinete ha ido evolucionando a lo largo de su historia. En la actualidad, se distinguen dos tipos principales de martinete:

Natural: con antecedentes en los cantos de ronda extremeños y emparentado en su melodía con algunas seguiriyas.

Redoblao.

La diferencia entre ellos es que en el redoblao se repiten algunos de los tercios, cosa que no se hace en el natural. A continuación, un ejemplo de cada tipo de martinete.

Natural

Nadie diga que es locura

Lo que estoy aparentando

Que la locura se cura

Y yo vivo agonizando.

Redoblao

Nadie diga que es locura

nadie diga que es locura

esto que estabaíto yo aparentando

que la locura

que la locura se cura

y yo vivo agonizando.

El martinete es un ‘cante valiente’ por lo que exige grandes facultades al cantaor o cantaora para interpretarlo de modo adecuado. Lo indicado es una voz honda, rota y larga de quejío para poder imprimir esa carga dramática que posee este palo flamenco.

Se trata de un cante duro con mucha dificultad a la hora de interpretarlo, tanto para poder con todos los tercios, como además añadirle la fuerza dramática que expresan sus letras. De ahí, que el artista debe contar con la capacidad de transmitir el dolor, la pena o la nostalgia que posee la letra del martinete que canta.

En el siguiente video, podemos disfrutar de Enrique Morente interpretando este cante:

Un ejemplo de ese sentido dramático de este palo, lo podemos ver en la siguiente letra:

A mí me llaman el loco

porque siempre voy callao;

llamarme poquito a poco

que soy un loco de cuidao

La expresión del martinete siempre será seria y, a veces incluso con un matiz desgarrador:

Alza la voz pregonero;

levanta la voz y di:

no hay deuda que no se pague

ni amor que no tenga fin.

El martinete no siempre está presente en un repertorio flamenco, pero es un cante que merece la pena disfrutar en directo. En el show flamenco que se celebra a diario en El Palacio Andaluz, este palo flamenco se incluye en el recorrido que el espectáculo hace por los estilos más significativos del flamenco tradicional.

Por tanto, te invitamos a disfrutar del martinete en nuestro tablao flamenco de Sevilla, una oportunidad única para sentir este arte en primera persona. Puedes realizar tu reserva online y de este modo elegir el día y hora que prefieras. ¡Te esperamos en El Palacio Andaluz!

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