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Alegría, una bailora flamenca que ‘habla’ en el escenario

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Alegría Navarro es una de las bailaoras solistas del cuadro flamenco del Tablao El Palacio Andaluz. Tiene 22 años, lleva escuchando flamenco “desde la barriga de su madre” y es hija del bailaor José Joaquín Navarro.

Viéndola sobre el escenario, cualquiera diría que de pequeña no le gustaba bailar porque “todo el que tenía a su alrededor lo hacía”, pero su pasión por los caballos hizo que aprendiera a bailar sevillanas con 5 años. Ahí se quedó hasta que vió a su hermana mayor en el Teatro Maestranza de Sevilla, participando en la ópera Fausto.

Fue en ese momento, cuando Alegría decidió que quería bailar y comenzó a forjar su carrera como bailaora de flamenco en el Conservatorio Profesional de Danza de la capital hispalense. En su corta vida, ha dado clases en la academia de sus padres y en un colegio y, en la actualidad, compagina la beca de la Fundación Cristina Hereen con sus actuaciones en el show flamenco de El Palacio Andaluz, donde trabaja desde 2016.

Dicen de ella que es una bailaora de ‘fuerza de pies y velocidad’, algo que confiesa ha heredado de su padre, un artista al que admira y tiene de referente. Entre sus deseos de futuro admite que le gustaría que en Sevilla, su ciudad natal, se hablara de ella por su baile.

En esta entrevista, Alegría Navarro nos revela cómo ha sido su etapa formativa y que es lo que siente cada vez que se sube al tablao flamenco de El Palacio Andaluz.

bailaora flamenca del Palacio Andaluz de SevillaPregunta (P): Cuéntanos, ¿quién es Alegría Navarro?

Respuesta (R): Tengo 22 años y soy una de las bailoras solistas del show flamenco que se celebra cada noche en El Palacio Andaluz.

(P): ¿Por qué eres bailora flamenca?

(R): Llevo escuchando flamenco desde que estaba en la barriga de mi madre. Mi padre es el bailaor José Joaquín Navarro, Premio Nacional de Córdoba, y con 14 años ya llevaba una compañía y bailaba por todo el mundo. Mi madre también baila y ha trabajado en su compañía.

Mi padre se retiró con una extensa y galardonada carrera profesional y montó la Academia Candela en Sevilla, que va a cumplir ya 20 años. Se puede decir que he crecido allí.

(P): Entonces, ¿bailas desde entonce?

(R): No, a mi no me gustaba bailar porque todo el mundo que tenía a mi alrededor lo hacía.  Yo entraba a la academia, me iba al vestuario, echaba la bata de cola de mi madre al suelo y me quedaba ahí. A mi me gustaba montar a caballo y fue precisamente por lo que yo empecé a bailar.

(P): ¿Cómo es eso? Cuéntanos. 

(R): Tenía unos 5 años y mi padre me dijo un día, “como no aprendas a bailar sevillanas, este año no te llevas al caballo al Rocío”. Aprendí las cuatro sevillanas en dos semanas. A raíz de ahí, a veces ayudaba en la academia a enseñar sevillanas, pero poco más. También recuerdo que había un grupo aprendiendo a bailar fandangos de Huelva y yo me ponía en el lateral del aula y me iba fijando en los pasos para bailar los fandangos, pero nada más.

(P): Entonces, ¿qué fue lo que te impulsó a bailar flamenco?

(R): Cuando mi hermana tenía 14 años, hizo una audición en el Conservatorio para la Ópera de Fausto y la cogieron. Bailó en el Teatro Maestranza y a mi eso me llamó mucho la atención. Fue cuando le dije a mi padre que quería entrar en el conservatorio.

(P): ¿Cómo fue esa etapa formativa?

(R):  Entré y al segundo o tercer año quería dejarlo porque a mi me gustaba sólo bailar flamenco, pero mi padre, que siempre ha sido muy estricto para estas cosas, me dijo que tenía que acabar, por lo menos, el grado elemental. Y cuando terminé, decidí continuar. Hice la prueba de flamenco y continué mi formación hasta terminarla. 

Siempre he sentido que me han exigido más que al resto de mis compañeros por ‘ser la hija de’. Yo pensaba, mi padre es un fenómeno, pero yo no tengo que ser igual que él y, además, estoy aprendiendo como el resto y soy una más. Incluso en una ocasión, una profesora me bajó la nota porque al ser hija de quien era tenía que dar la talla, me dijo. Me harté de llorar ese día. Tenía 12 o 13 años y no entendía nada.

Una joven bailaora flamenca en un show único en Andalucía

(P): Y después del Conservatorio, ¿cuál ha sido tu vinculación con el baile flamenco?

(R): Cuando terminé el Conservatorio estuve un año dando clases en la academia de mis padres y en un colegio. Después ingresé en la Fundación Cristina Hereen, donde hice una prueba y metieron en el nivel más alto. Al terminar el año, me becaron como practicum y estoy combinando la Fundación con el Tablao Flamenco El Palacio Andaluz. 

Lo que me gusta de la Fundación es que me enseñan historia, cantes antiguos, a reconocer y diferenciar los palos y sus letras. Creo que además de bailar es importante conocer de dónde viene el flamenco. 

(R): ¿Por qué baila Alegría Navarro?

(R):  Es una pregunta a la que doy una diferente respuesta según el momento. Los pensamientos cambian y tus razones para bailar también. En este momento, siento que bailo para expresar aquello que no puedo decir hablando, es decir, prefiero decirte como soy bailando que hablando. 

alegria bailaora flamenca de sevilla

(P): ¿Desde cuando estás en El Palacio Andaluz?

(R): En el tablao comencé en 2016. Empecé bailando la pieza de clásico español que tiene el espectáculo y ahora soy una de las bailaoras solistas del cuadro flamenco. Estoy muy contenta aquí, porque me siento muy bien y, además, trabajo en lo que quiero y eso es una suerte. 

(P): ¿Cuál es tu papel en el show flamenco del tablao?

(R): Soy una de las bailaoras solistas que hacemos los palos de flamenco más fuertes y participo también en el cierre de Emilio Ramírez, ‘El Duende’.

(P): ¿Cómo describirías el show flamenco en el que participas en El Tablao Andaluz?

(R):  Es un espectáculo excepcional y muy completo. Para mi este tablao tiene unas dimensiones increíbles y un elenco de artistas único, tanto en número de músicos como cuadro de baile.

En cuanto a mis actuaciones, me gusta improvisar dependiendo de quien me cante y lo que me cante. No hay cosa más bonita que escuchar el cante, sentirlo y expresarlo bailando.

(P): ¿Qué es lo que más te gusta del espectáculo flamenco que interpretáis cada noche en este tablao?

(R): Lo que más me gusta es el baile de Emilio, su palo, es un momento en el que disfruto muchísimo. Tengo grabados dos bailes de él en mi cabeza que no voy a olvidar nunca. He visto a Emilio partirse la camisa en el escenario y es un bailaor que me ha hecho llorar bailando. 

Una bailaora flamenca que disfruta en el tablao

(P): ¿Qué palo te gusta más a ti, con cuál te sientes más a gusto bailando?

(R): Depende del día y de mi estado de ánimo, me siento más a gusto con uno u otro palo flamenco.  Si un día vengo contenta, me siento mejor bailando por cantiñas y si vengo más nostálgica, me siento mejor bailando por soleá. Pero si tuviera que elegir dos palos diferentes me quedaría con la soleá y las alegrías.

(P): ¿Qué tipo de bailora flamenca es Alegría Navarro?

(R): No sé. Dicen que soy una bailaora de fuerza de pies, algo que creo que es herencia de mi padre. También que soy mucho de velocidad. No creo que sea la persona más indicada para describirme. 

(P): ¿Por qué baila Alegría Navarro?

(R): Bailo para expresarme, me siento más a gusto en el escenario que en el camerino.

(P): Para ti, ¿qué tiene qué características tiene tener una buena bailaora flamenca?

(R): Un bailaor o bailaora flamenca tiene que tener corazón y mucho sentimiento. Por supuesto, también tiene que tener esa fuerza que demande el cante, sensibilidad y saber moverse. 

Alegría Navarro es una bailaora flamenca del Tablao Flamenco El Palacio Andaluz de Sevilla

(P): Como bailaora flamenco, ¿a qué aspira Alegría Navarro?

(R):  A mi me gustaría que, aquí en Sevilla, se escuchara mi nombre. Me encantaría que en el mundo del flamenco se hablara de mi por mi baile. También me gustaría que esas profesoras que me dijeron aquello de ‘tú tienes que dar la talla’, se sintieran orgullosas y pensaran ‘pues, sí dió la talla’.

(P): ¿Hay algún escenario o festival en el que te gustaría participar?

(R): Me encanta el Teatro de la Maestranza de Sevilla. En cuanto a festivales, me gustaría ir al Festival de Jerez y al Mont-de-Marsan porque es muy importante. Es una pena que se valore más el flamenco fuera de nuestras que dentro. Deberíamos cuidar más nuestro arte, que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. 

(P): ¿Qué referentes artísticos tiene Alegría Navarro?

(R): Mi padre es un referente para mi.  Además, cada x tiempo sacan nuevos videos en televisión y lo veo y…  Es mi bailaor principal. También al haber empezado en este tablao tan joven, Emilio es una persona que me ha enseñado mucho tanto dentro del escenario como fuera de él, por lo que me ha dicho para que siga creciendo como artista. piensa. Mi padre y Emilio son dos referentes claros para mi.

(P): ¿Alguna bailaora flamenca a la que admires?

(R): Me encanta Pastora Galván, una bailaora que no es técnica, pero es arte. A mi me gusta que me ponga los pelos de punta y ella lo consigue. Eso no quiere decir que cuando yo veo a un bailaor de técnica, lo aplauda y me ponga en pie, pero a mi me gusta que me haga sentir algo y Pastora Galván lo consigue. 

 Alegría Navarro, una bailaora de la que se puede disfrutar cada noche en el Tablao El Palacio Andaluz de Sevilla. Una flamenca que expresa lo que siente, bailando. Si visitas la ciudad hispalense, ¡no puedes perderte a esta joven artista en directo!

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